Vinos familiares del Itata se instalan en China: INDAP empuja estrategia para la exportación

Autor: Prensa INDAP

Fotografía: INDAP Ñuble

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Productores viñateros del Itata junto uno de los cargamentos que partieron a China

Se trata de 17 mil botellas de vinos de cepas patrimoniales y tradicionales, producidos por 7 pequeñas viñas del Ñuble que iniciaron una ruta de promoción directa, ruedas de negocios y ventas en el gigante asiático. 

A deleitar los paladares más exigentes en China con sabores y aromas únicos, 7 viñas familiares y campesinas del emblemático Valle del Itata, en Ñuble, concretaron su apuesta comercial internacional y ya están instaladas con 17 mil botellas de vino en ese país para iniciar una gira que incluye desde ruedas de negocios hasta la venta directa a comerciantes en ese país. 

Se trata de producciones de reconocida calidad, elaboradas por viñas y agrupaciones de viñateros, varias con premios en certámenes especializados y que además son parte de las seleccionadas y reseñadas en la primera Guía de Vinos de la Agricultura Familiar del Itata. Coordinadas con apoyo de INDAP enviaron vinos preparados con cepas patrimoniales y “finas” como Cinsault, país, moscatel, cabernet sauvignon y Malbec.  

Recursos para asesoría comercial, despacho, promoción y la presencia en grandes ferias especializadas en ese país, todo encabezado por un ejecutivo que actúa como Gestor Comercial, han permitido dar el salto a estas viñas que antes fueron visitadas por poderes compradores y enólogos de China y confirmaron sus posibilidades.

Viña Piedras del Encanto (Ránquil), Viña Cortez (Portezuelo), Vinos de Patio SpA., Genial Wines Ltda. (Coelemu), Agrícola La Magdalena Ltda. (Viña La Kura, Coelemu), Adolfo Lagos Moreno y la Cooperativa Agrícola de Viñateros Moscin SA (Coelemu), son las que concretaron el envío de pallets con miles de botellas. Mientras, la Cooperativa COOVICEN (Quillón) envió muestras. 

Marcia Rondanelli, socia en Viña Cortez, describió que una de las dificultades para los pequeños productores para lograr la exportación era justamente desarrollar toda la logística de manera individual”. Por eso, agregó, “esta idea que generó INDAP de agrupar a los productores, y llenar un contenedor ha sido muy interesante. Aparte de eso, la intermediación, tener a alguien en China que hable chino, es fundamental”. 

Joel Neira, de la Viña Piedras del Encanto, complementó que la apuesta es “llegar a buen puerto y que nuestros vinos les gusten a los chinos y poder lograr exportaciones más grandes, porque esto es una apuesta para ver cómo nos va. La idea es dar a conocer los productos del Valle del Itata y seguir manteniendo la viticultura chilena”.

La operación es resultado de un proceso mayor en el Valle del Itata en donde se han fortalecido capacidades productivas, organización y oferta comercial. Con ese objetivo, INDAP ha dispuesto distintos instrumentos para financiar maquinaria, equipamiento enológico, asesoría técnica, asociatividad económica, participación en ferias y eventos internacionales y un gestor comercial para la presencia en China. 

El subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, que visitó a Joel Neira, uno de los productores que son parte de este proyecto, anticipó que “ya estamos pensando en cómo llegamos a distintos países de Europa y Estados Unidos, trabajando en conjunto y cumpliendo las exigencias que tienen estos mercados internacionales”.

La subdirectora nacional (S) de INDAP, Antonella Pecchenino, expresó que estas “son un ejemplo de lo mejor de los vinos de la agricultura familiar del Valle del Itata. Confiamos en los buenos resultados de esta operación comercial que impulsamos como INDAP.Embotellar, innovar en preparaciones e integrar otros atractivos como el enoturismo, son etapas de agregación de valor en que estamos comprometidos”. 

La producción vitivinícola del Valle del Itata en Ñuble es ejemplo de un desarrollo rural que aprovecha oportunidades, atrae a nuevas generaciones para un recambio y mantiene el arraigo local. Una combinación de inversión pública y privada desde inicios de los 2000, con intensificación a partir de 2014, incorpora innovación tecnológica y mejora estándares de calidad que cosecha reconocimientos, mejores ingresos para estas familias y un impulso a todo este territorio con fuerte identidad viñatera y campesina.